miércoles, 24 de mayo de 2017

LOS HOMBRES, ¿NACEN O SE HACEN?


Una madrugada no podía dormir, revisaba ese video llamado “ZEITGEIST MOVING FORWARD 2011, es uno de esos que explora una visión muy cruda sobre lo que creíamos como cierto o verdadero, empieza argumentando que Cristo fue un invento de los cristianos. Todo empezó con el Dios egipcio Horus, quien nació de una virgen, un 25 de Diciembre, nació con una estrella que refulgía desde el este,  fue seguida por tres reyes que adoraron al “salvador”, a los 12 años era maestro de la Ley, fue bautizado a los 30, empezando su ministerio, tuvo 12 discípulos, hizo muchos milagros, hasta fue traicionado, crucificado, enterrado y resucitó al tercer día, algunas cosas iguales les pasó a Cristo, Krishna, Buda y otros. Te hacen notar que el mundo no es como creíamos que es. Los gobiernos no gobiernan, una sociedad secreta nos manipula, quienes deciden las guerras, invasiones, conspiraciones desde crímenes como matar a Kennedy, derribar las torres gemelas y acabar con los regímenes para beneficio de los miembros de esa sociedad secreta.

Si hay tanta mentira en lo que creemos o creíamos como verdadero, es posible dudar de otras creencias que las aceptamos desde que el mundo es mundo.

Ya sabemos que ser gay no es una enfermedad mental, que si nacemos o nos hacemos o ambas cosas, ya se ha escrito demasiado. Ahora quiero llevar mis dudas a los hombres: ¿Nacen o se hacen?

Gracias a los sistemas (patriarcal, capitalista, educativo, etc.) nos han hecho creer que desde la época de las cavernas, el hombre es el proveedor, el que decide, el que conquista, y lo peor de todo, tienen la ingrata tarea de estar reforzándose que son hombres todos los días. Por lo tanto, el simple hecho de estar diciendo que todos los días soy, te imposibilita poder decir: “yo también siento (miedo, asco, dolor, etc.), yo también amo, yo también quiero ser tierno“, y cuidado con decir “¡Qué guapo ese tipo!” lo que no significa que quien lo diga sea gay, tanto como no significa que sean lesbianas las féminas al reconocer la belleza de su propio género.

Ser HOMBRE te obliga a ser creador de algo; un hogar, un  negocio, un puesto, un sistema, una vida. Ser HOMBRE es hacer cosas, sin espacio para decidir no hacer nada. Ser HOMBRE es levantarte cada vez que se cae o se fracasa. Ser HOMBRE te obliga al trabajo, no puedes quedarte en casa, cuidando niños y las tareas del hogar. Un hombre es un ser digno, consiente y responsable de sus actos. Un HOMBRE es aquel que conquista a una mujer, no el que se deja conquistar por ellas.
Los sistemas que creemos como naturales, vemos como algo habitual esperar en una familia a un varón, seguro que al llegar el ansiado hombrecito, las expectativas y felicitaciones abundan, ¡será un machazo, el heredero del negocio, valiente, el profesional de éxito! De la identidad y esperanza familiar, pasa a la identidad y esperanza social con sus privilegios frente a las mujeres, el espacio doméstico les está restringido, su espacio es el laboral para no poner en duda su hombría. Si fracasas, te quedan otros recursos; la agresión, la furia, la violencia.

Ningún hombre debe atreverse a desafiar las creencias que nos han regido como algo natural, estamos condenados a ser productivos, Imposible cambiar los roles de “proveedor” y “quehaceres domésticos”. De lo contrario, somos mal vistos, dejamos de ser hombres.

Los sistemas hacen a los hombres, y muchos de los nuestros arrastran esa apariencia para no parecer lo que son.


Alberto Guillermo

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